Cómo lavar los peluches para que sigan abrazables (y limpios) durante años
Al oso de peluche se le derramó salsa de pasta en la oreja. Ayer mismo lo metieron en la cama, lo llevaron a la guardería, lo abrazaron durante una tormenta y lo colaron con orgullo en la exposición. Ahora está crujiente, pegajoso y peligrosamente a punto de caerse a pedazos.
Los peluches no son sólo juguetes: son consuelo, confianza e infancia envueltos en piel. Y cuando están sucios, el impulso de salvarlos es fuerte. Pero un mal lavado puede convertir a un amigo querido en un desastre grumoso. Sin embargo, con los cuidados adecuados, incluso un oso manchado de salsa puede quedar fresco, limpio y tan abrazable como siempre.